“Su piedad era sencilla, de oración incansable, de confianza sin límites. Su observancia hasta el mínimo detalle, parecía casi escrupulosa. Cuando le confiabas algo tenías la seguridad absoluta de que allí quedaba y que por nada ni por nadie era capaz de traicionar tu confianza. Su bondad se reflejaba en la dulzura y paciencia con que nos trataba”. Gracias, Señor, por esta hermana que supo dejar huella imborrable en sus novicias y que vivió y amó Nazaret sin límites.
Visitación Iglesias Andreu
Nacimiento
16/01/1896
Solivella (Tarragona. España)
Fallecimiento
25/12/1962
Barcelona (España)
