PROCESO FORMATIVO

El proceso de formación en la Vida Religiosa nos lleva a configurar nuestro corazón con el de Jesús. Todo proceso de vida es marcado por el tiempo, por las metas, ritmos y ámbitos de trabajo. En nuestro caso, no es distinto. Llamamos formación inicial al proceso que pasamos durante los primeros años en la Congregación.

Aspirantado: Es la etapa donde la joven entra en contacto con la congregación a través de una comunidad religiosa. En esta etapa la aspirante descubre las motivaciones y conoce las aptitudes requeridas para responder al llamado de Dios.

Postulantado: Tiene como objetivo favorecer el encuentro con Cristo, el conocimiento personal e iniciarse en la Vida Religiosa integrándose normalmente a la vida comunitaria con la finalidad de afianzarse en la vocación y seguir a Cristo en el Misterio de Nazaret. Igualmente, este tiempo permite a la congregación conocer las disposiciones y aptitudes de la joven para la Vida Religiosa.

Noviciado: “El noviciado es la etapa fundamental del proceso formativo y tiene como finalidad conocer las exigencias esenciales de la vida religiosa, ejercitarse en la práctica de los consejos evangélicos según nuestras constituciones y abrirse a la misión apostólica dentro de la vida fraterna en comunidad”. (Const 81). Terminado el noviciado, la joven puede hacer la primera profesión: profesión temporal. ¿Cómo vivimos?

Juniorado: Las junioras son las religiosas de votos temporales. “Durante este tiempo deben consolidar y afianzar su opción inicial de seguir a Cristo en Nazaret, integrarse en la vida de familia dentro de la comunidad e insertarse activamente en el trabajo apostólico de la Congregación continuando su formación a fin de prepararse para su consagración definitiva”. (Const. 91)